Transformar un palacio del siglo XVII, en su día abandonado por la administración pública, en una residencia moderna para estudiantes es un desafío que une historia e innovación. Entrevistamos al Sr. Bettarello para descubrir cómo nació el proyecto Bird Box House en Ferrara: una intervención de recuperación que duró meses, pensada para ofrecer a los jóvenes estudiantes una solución «llave en mano» completa, con todas las comodidades y servicios.
El encuentro tuvo lugar en un momento tan complejo como el del Covid. «Elegimos a Maxhotel Contract por la coherencia de su visión,» explica el Sr. Bettarello. «Poder contar con una empresa procedente de una región con una fuerte tradición en el mobiliario como el Véneto marcó la diferencia. Me garantizaron que cada complejidad se gestionaría en los tiempos y modos establecidos, y así fue.»
El principal desafío residía en las limitaciones estructurales del edificio histórico. En este contexto, el diseño contract fue fundamental: cada elemento se fabricó a medida para encajar con precisión milimétrica en los espacios del palacio, maximizando la eficiencia de las zonas comunes sin renunciar al confort. La proximidad logística, además, redujo los riesgos de retraso en las entregas.
Un aspecto que sorprendió al Sr. Bettarello fue la presencia constante de nuestro equipo: «No es habitual encontrar tal disponibilidad, tanto por parte de la dirección como de los equipos a pie de obra. Maxhotel Contract fue un socio estratégico, capaz de mediar con los arquitectos externos en los momentos críticos. Además, el equipo en la obra facilitó el trabajo de todos los profesionales implicados, garantizando una presencia constante.»
No fue el clásico proyecto hotelero: adoptó un estilo fresco y acogedor, pensado para jóvenes emprendedores. El corazón creativo fue la realización de la cocina: una obra a medida inspirada en las almenas de las torres del Castillo Estense, fruto de una estrecha colaboración entre proyectistas y artesanos.
Ver el proyecto cobrar vida fue sorprendente. El paso del dibujo a la realidad fue fulminante. «Contemplar la cocina montada fue increíble,» cuenta el Sr. Bettarello. «En el transcurso de una tarde, las estructuras se izaron y la sala pasó de ser una obra en construcción a un espacio terminado.» El uso de mobiliario personalizado permitió corregir las irregularidades típicas de los palacios históricos, armonizando perfectamente el mobiliario con la arquitectura circundante.
Según el Sr. Bettarello, lo que nos distingue es una combinación de artesanía compleja, puntualidad y comunicación transparente. Estos son los valores que han permitido transformar un palacio del siglo XVII en un establecimiento de excelencia, preparado para los desafíos del futuro.